lunes, 26 de noviembre de 2007
Siguiendo a Medawar afirmo que hay personas a las que se ha educado por encima de su capacidad de raciocinio. Sobre todo entre los universitarios. Saben, incluso existen, pero no piensan. O creen que saben y, como mucho, están informados. O mejor, están siendo informados y, en consecuencia, formados. En fin, que saben pero no saben qué saben ni por qué ni para qué saben. El fracaso de la teoría de la educación universal.
domingo, 25 de noviembre de 2007
Margarita Rivière, en El malentendido, pone tres ejemplos de avances científicos que le causan gran perplejidad. No voy a entrar en detalles de los avances que enumera, procedentes todos ellos de noticias de los periódicos, y los califica de delirio aunque demuestra no entender su alcance y significado. Lo que revela la cita de la autora es su absoluto desconocimiento de la ciencia o, por lo menos, de la biomedicina. Es una demostración palpable de la existencia de las dos culturas. Y, mientras los científicos hacen un esfuerzo por captar la cultura en la que viven en su totalidad, los de la "otra cultura" siguen despreciando la ciencia y haciendo gala de su ignorancia, y lo hacen con orgullo y publicidad.
¿Qué hará el pueblo americano cuando descubra, si es capaz de hacerlo, que el 11-S y las guerras de Afghanistán e Irak son consecuencia del paseo de Ariel Sharon por la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén el 28 de septiembre de 2000, con el único objeto de conseguir el poder en el Gobierno de Israel?
Hoy en día, mirar y divertirse con los reality show, y con la telebasura en general, supone explotar los mismos sentimientos que hace unos años al burlarse del tonto del pueblo y su hablar entrecortado. En realidad (reality), nos reímos de lo mismo: sus babas, sus mocos, culo, caca, pis, polla, coño,...
En la universidad española nadie quiere destacar. O casi nadie. Mientras en Europa y Estados Unidos hay cursos de liderazgo que enseñan a ser jefe, y todos o casi todos los universitarios quieren serlo, de forma que se crean verdaderos ejércitos de jefes, en España todos, o casi todos, quieren ser indios de manera que los pocos que quieren ser jefes lo consiguen sin mucho esfuerzo y sin selección, y así tenemos los dirigentes que nos merecemos.
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